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  • Mi viaje al Parque Nacional Corcovado y mis dos oh my God

    La noche anterior apenas si pude dormir pues estaba terriblemente ansiosa por la gran aventura que nos esperaba. Hablo de mí y cuatro divertidos Holandeses huéspedes del Hotel.

    6 a.m. en punto llegó nuestro transporte y  con el, nuestro guía que nos acompañaría en nuestra aventura hacia Corcovado.  Partimos hacia Sierpe tomando  La Costanera  a lo largo del Pacífico Sur.

    Con respecto a nuestro guía debo decir que nos sentimos muy cómodos con él y creo que puedo hablar no solo por mí, sino por el resto del grupo este día, apreciamos su entusiasmo y deseo de enseñarnos lo principal de cada lugar por el que pasamos. Fue  evidente por la seguridad con la que hablaba que dominaba muy bien el tema.

    Luego de pasar varias playas como: Dominicalito, Ventanas, Uvita, La Colonia, Ballena, Arcos, Piñuelas y Tortuga pasamos a desayunar para luego continuar nuestra travesía.

    Una vez en Sierpe lugar donde embarcaríamos nos preparamos con agua y todo lo necesario para el viaje en lancha, caminamos hacia el muelle y ahí nos presentaron al que sería nuestro Capitán, creo que todos en principio nos sentimos un poco nerviosos por lo joven que parecía, hablaré de él un poquito más adelante.

    Subimos al bote y nos internamos en los maravillosos Manglares de Térraba-Sierpe,  aguas muy tranquilas y por primera vez vi las ramas colgantes de los mangles hundiéndose  en tierra, echando raíces y entrelazándose creando impenetrables barreras en beneficio y como refugio de algunos peces y moluscos que  se adhieren.

    Esa mañana nuestro Capitán tenía una carrera contra  el tiempo debido a la marea, Sí, estaba subiendo y teníamos que llegar a la boca del río Sierpe antes que la marea estuviera en su punto más alto y nos impidiera cruzar  y llegar a nuestro destino, minutos antes de llegar a la boca del río (Punto de encuentro entre el río y el mar) nos pidieron guardar nuestras cámaras y prepararnos para lo que sería mi primer Oh My God! afloraron nuestras dudas por segunda vez pero solo nos bastó  unos pocos minutos para ver el temple del Capitán, calmado, seguro, al frente y en acción haciendo alarde de su destreza y conocimiento al cruzar la boca, inmediatamente cruzamos la boca se oyó un grito de júbilo y de  triunfo seguidos de abrazos y besos y felicitaciones.  Después nadie estaba preocupado más, al contrario, me atrevería a asegurar que esperábamos ansiosos esa parte del regreso al Hotel.

    Una vez en la estación San Pedrillo solo minutos después vimos muchos Papagayos Rojos  de  impresionantes colores. La experiencia dentro de Corcovado fue maravillosa, es muy difícil describirlo con palabras, hay que visitarlo, caminar en el y entonces disfrutar de la gran variedad de aves que viven en ahí, personalmente pude ver la Pava Cresta, Tucanes, Colibríes, Un impresionante Halcón Blanco, una pajarita Trogón, además de pizotes, la ranita verde con negro y claro, mientras caminaba alegremente  vino lo que sería mi segundo Oh My God! Cuando nos topamos con unos delicados monitos arañas que orinaron y pupe… sobre mí.

    A excepción de mi encuentro con los monitos tan bonitos, debo decir que, es increíble estar en medio de la jungla y estar oyendo el sonido que hacen los pájaros carpinteros picoteando los troncos de los árboles. Creo que en el camino son tantos animales y tantas las experiencias que se pueden vivir que no deberíamos   dejar pasar la oportunidad de conocer el Parque Nacional Corcovado. Una joya Natural  Costa Rica.

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